Arroz a la cubana flash
Arroz a la Cubana microondas “Sujétame el Cubata”
Un día un amigo (de esos que creen que la cocina empieza en el sofrito y termina en un máster de cocina molecular) me dijo muy serio que era imposible hacerse un Arroz a la Cubana en menos de 20 minutos. Que si el punto del arroz, que si la cebolla, que si la sartén adecuada… Yo lo miré, respiré hondo y solté la frase: “Sujétame el cubata.”
Porque cuando el hambre aprieta y las ganas de fregar están en números negativos, no necesitas tradición, ni técnica, ni un curso acelerado de cocina caribeña. Necesitas microondas, velocidad y cero vergüenza. Y ahí es donde esta receta brilla como un faro de esperanza para los días en los que tu energía vital está en huelga.
La estrategia es tan simple que debería estudiarse en las escuelas de negocios: coges un vasito de arroz, le haces un par de puñaladas al plástico (si no quieres abrir un poco la tapa) y al micro. Después, en un plato, te marcas unos huevos “fritos” al microondas que, sinceramente, no envidian nada a los de una abuela con prisa. Es una operación relámpago, un atraco al reloj donde el único riesgo real es quemarte los dedos por ansioso.
Aquí no hay fuego, no hay humos y, sobre todo, no hay drama. Metes todo en ese túnel del tiempo que tienes en la encimera y, antes de que te dé tiempo a elegir qué serie vas a ver, suena el glorioso piii-piii-piii. Ese sonido es la campana de la victoria: has derrotado al sistema, a la pereza y a tu amigo el gourmet, todo en uno. Y lo mejor de todo es que solo ensucias un plato. Uno. Ni sartenes, ni ollas, ni utensilios misteriosos. Un plato y a vivir.
Terminas con un chorreón de tomate frito del bueno (no seas cutre), un plátano si te sientes exótico, y te lo comes con la satisfacción de haber cocinado en 5 minutos lo que otros tardan en encontrar la sartén. Mi amigo se quedó mirando el plato como si hubiera presenciado magia negra. Yo ya iba por el segundo bocado. Cocina limpia, barriga llena y orgullo intacto. Si esto no es felicidad, se le parece mucho.
Arroz a la cubana visto y no visto
Ingredientes
- 1 Vasito de arroz de microondas (el Ferrari de los días sin ganas)
- 2 Huevos (los únicos que van a trabajar hoy)
- 1 Plátano (opcional, pero recomendable si quieres sentirte turista en tu propia cocina)
- Un poco de AOVE (chorrito simbólico, que aquí no venimos a freír nada)
- Sal (la justa para que sepa a comida y no a penitencia)
Al lío
- Antes de empezar, mira la mesa: un vasito de arroz, dos huevos y un plátano. Tres cosas. Tres. Este plato es tan simple que no necesita ni fotos. Con leerlo ya sabes que lo puedes hacer incluso medio dormido.

- Huevos “fritos” sin frito Pinta un plato con un chorrito de AOVE, lo justo para que parezca que sabes lo que haces. Casca los huevos encima, tápalos (si no quieres que el microondas parezca una escena de un crimen) y mételos 40 segundos. Cuando oigas el piiip, ya tienes huevos “fritos” sin haber tocado una sartén. Milagro moderno.

- Arroz sin dignidad culinaria Coge el vasito, dale dos puñaladas al plástico como si te debiera dinero y mételo al micro el tiempo que diga el fabricante. No hace falta mirar, no hace falta pensar. El microondas te guía.
- Montaje express Vuelca el arroz en el mismo plato que has hecho los huevos y añade sal. Si queda bonito, fue suerte; si queda feo, es estética Cocina Sin Ganas.
- Modo chef (solo si hoy te sorprendes a ti mismo) Si te da un ataque de motivación espontánea, pasa un plátano por la plancha un minuto. Si no, pues nada: allá tú con tus ganas.










