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Arroz a la cubana visto y no visto

La versión exprés del Arroz a la Cubana: microondas, velocidad y ninguna dignidad culinaria.
Tiempo real: 5 minutos
Nivel de ganas: 0 %

Ingredientes

  • 1 Vasito de arroz de microondas (el Ferrari de los días sin ganas)
  • 2 Huevos (los únicos que van a trabajar hoy)
  • 1 Plátano (opcional, pero recomendable si quieres sentirte turista en tu propia cocina)
  • Un poco de AOVE (chorrito simbólico, que aquí no venimos a freír nada)
  • Sal (la justa para que sepa a comida y no a penitencia)

Al lío

  • Antes de empezar, mira la mesa: un vasito de arroz, dos huevos y un plátano. Tres cosas. Tres. Este plato es tan simple que no necesita ni fotos. Con leerlo ya sabes que lo puedes hacer incluso medio dormido.
  • Huevos “fritos” sin frito
    Pinta un plato con un chorrito de AOVE, lo justo para que parezca que sabes lo que haces. Casca los huevos encima, tápalos (si no quieres que el microondas parezca una escena de un crimen) y mételos 40 segundos. Cuando oigas el piiip, ya tienes huevos “fritos” sin haber tocado una sartén. Milagro moderno.
  • Arroz sin dignidad culinaria
    Coge el vasito, dale dos puñaladas al plástico como si te debiera dinero y mételo al micro el tiempo que diga el fabricante. No hace falta mirar, no hace falta pensar. El microondas te guía.
  • Montaje express
    Vuelca el arroz en el mismo plato que has hecho los huevos y añade sal. Si queda bonito, fue suerte; si queda feo, es estética Cocina Sin Ganas.
  • Modo chef (solo si hoy te sorprendes a ti mismo)
    Si te da un ataque de motivación espontánea, pasa un plátano por la plancha un minuto. Si no, pues nada: allá tú con tus ganas.

Notas

Consejos para la supervivencia

 
Peligro inexistente: Aquí no hay fuego, no hay aceite saltando ni sartenes que te juzguen. El único riesgo real es quemarte los dedos por ansias al sacar el vasito del microondas. Y aun así, lo volverías a hacer.
El entorno: Este plato se monta en cualquier sitio: encimera, mesa del salón o directamente delante del microondas como quien espera un milagro. Solo necesitas un plato, un vasito y la capacidad de cascar un huevo sin montar un drama.
Economía de guerra (y limpieza): Ensucias un plato. Uno. Ni ollas, ni sartenes, ni utensilios misteriosos. Si eso no es cocina eficiente, que baje Don Pereza y lo vea.

 

Variaciones (o cómo complicarte la vida si quieres)

 
Nivel Pro: Si te da un ataque de motivación espontánea, puedes pasar el plátano por la plancha un minuto. No cambia la receta, pero te hace sentir persona funcional.
El toque «vago-gourmet»: Añade un chorrito de tomate frito del bueno. No mejora la técnica, pero sí la autoestima.
Sustituciones: ¿No tienes plátano? Pues sin plátano. ¿No tienes AOVE? Usa el aceite que haya. ¿No tienes vasito de arroz? Entonces esta receta deja de ser sin ganas, así que mejor baja al súper.
 

Para hacer con ayuda (o para delegar)

 
El Pinche: Si hay alguien cerca, que sea esa persona quien meta el vasito al microondas. Es literalmente pulsar un botón. Nivel de dificultad: inexistente.
Delegación total: Esta receta es perfecta para decir “hazte un Arroz a la Cubana rápido” y desaparecer. Cuando vean que solo hay que pinchar un plástico y esperar, ya estarán atrapados.
Perfil recomendado: Cualquiera que sepa distinguir un vasito de arroz de un yogur y recuerde que los huevos en el microondas se tapan. Con eso ya puede entrar en la hermandad del cubana exprés.