Ensalada de pollo
La ensalada que parece esfuerzo (pero es puro teatro)
Hay recetas que nacen del amor por la cocina… y luego están las nuestras, que nacen del amor por no complicarse la vida. En Cocina Sin Ganas celebramos la magia de abrir un envase, mezclar dos cosas y sentir que hemos cumplido con el trámite de alimentarnos. No buscamos estrellas Michelin, buscamos sobrevivir con dignidad.
Esta ensalada de pollo es el ejemplo perfecto de cómo comer bien sin sudar ni una gota. Todo viene prácticamente hecho, se monta en un minuto y, aun así, el resultado parece de persona funcional. Es el tipo de plato que te hace pensar: “Oye, igual sí que sé cocinar”. Tranquilo, no es verdad, pero déjate llevar.
El aliño, aunque suene sofisticado, se prepara en lo que tardas en quejarte de que tienes hambre. Un poco de yogur, un toque de mostaza, parmesano para presumir y listo. Un consejo: si lo mezclas con desgana, queda más auténtico. > Nota del autor: Mézclalo con fe. Si parece cemento, echa un chorrito de agua. Si sigue pareciendo cemento, échale más fe.
Así que, si hoy tienes la energía en modo ahorro extremo y no piensas encender ni una cerilla, esta receta es tu refugio. Un plato rápido, resultón y perfecto para esos días en los que tu cocina te mira y tú le devuelves la mirada con desprecio. Aquí se viene a comer bien… pero sin ganas.
Ensalada de pollo
Ingredientes
- Ensalada ya preparada. Gracias Mercadona por ahorrarnos el lavado, el corte y el drama.
- Tiras de pechuga de pollo cocidas, o asadas.Las que vienen listas para usar. Si hay que encender el fuego, ya no es sin ganas.
Para el aliño:
- 1 cda Mostaza (La que tengas, aunque sea de sobre).
- 1 Yogur griego (Porque da el pego de saludable).
- Un chorrito de limón (Si no tienes, pues sin chorrito).
- Ajo en polvo (Muy poco, que no queremos que repita hasta el jueves).
- Sal (La justa para que no sepa a castigo).
- Queso parmesano rallado (El toque que hace que parezca receta seria. Aunque sea del barato, suma puntos).
Al lío
- Esta receta no te va a pedir heroicidades: todo viene casi listo y lo único que tienes que hacer es abrir, mezclar y seguir con tu vida. La ensalada ya viene montada, el pollo viene hecho y el aliño se prepara en lo que respiras hondo. Ingredientes simples, cero complicaciones y un resultado que parece más elaborado de lo que realmente es. Justo como nos gusta.

- Mezcla los ingredientes del aliño – En un cuenco, en una taza, en lo que pilles. Remueve con lo que tengas a mano.

- Pon la ensalada en un plato o ensaladera – Sin florituras, sin simetrías. Que caiga como caiga.Añade las tiras de pollo – Directas del envase al plato. Si se caen fuera, también vale.Echa el aliño por encima – En zigzag, en espiral, en caos absoluto. Todo sirve.Y ya estaría – Literalmente. No hay más pasos. Si has llegado hasta aquí, ya has cocinado.

Notas
Consejos para la supervivencia
- Riesgo cero: No hemos encendido el fuego ni usado nada más afilado que unas tijeras de cocina (si es que las has usado). Tu integridad física y tus cejas están a salvo.
- El entorno: Si te sientes muy cansado, puedes montar la ensalada directamente sentado en el sofá con el bol en las rodillas. La gravedad ayudará a que el aliño llegue al fondo.
- Higiene del vago: Come directamente de la ensaladera. Un bol menos que fregar hoy es un minuto más de siesta mañana. Es matemáticas pura.
Variaciones (O cómo complicarte la vida si quieres)
- Nivel Pro: Si te da pereza hasta lavar la lechuga, compra las que vienen en bolsa que dicen «lista para consumir». El aire que viene dentro de la bolsa es puro oxígeno para tu libertad.
- El toque «Gourmet»: Si te vienes arriba, añade unos picatostes o nueces que tengas por ahí perdidas. Le darán ese toque crujiente que hará que parezca que has pensado la receta durante más de 10 segundos.
- Sustituciones: ¿No hay pollo? Mete atún de lata. ¿No hay atún? Ponle pavo fiambre. La regla de oro es: si está en la nevera y no se mueve, probablemente quede bien en esta ensalada.
Para hacer con ayuda (o para delegar)
- El Pinche: Si tienes a alguien cerca, que abra él los envases y tire los plásticos al contenedor. Es la parte que requiere más psicomotricidad fina y tú estás para la «Dirección Artística».
- Delegación total: Esta receta es tan fácil que puedes dictarla por voz desde la cama. Si la otra persona sabe distinguir entre un yogur y una mayonesa, la cena está asegurada.
- Edad recomendada: De 5 a 105 años. Si puedes sujetar un tenedor sin quedarte dormido, estás capacitado para ejecutar este collage culinario.









