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Ensalada de pollo

La prueba definitiva de que se puede comer como un rey sin encender ni un fuego. Pollo, verde y un aliño que parece de restaurante pero se hace en lo que tardas en abrir la nevera. Ideal para días de energía bajo mínimos.
Tiempo real: 10 minutos
Nivel de ganas: 0 %
Servings: 1

Ingredientes

  • Ensalada ya preparada. Gracias Mercadona por ahorrarnos el lavado, el corte y el drama.
  • Tiras de pechuga de pollo cocidas, o asadas.Las que vienen listas para usar. Si hay que encender el fuego, ya no es sin ganas.

Para el aliño:

  • 1 cda Mostaza  (La que tengas, aunque sea de sobre).
  • 1 Yogur griego  (Porque da el pego de saludable).
  • Un chorrito de limón  (Si no tienes, pues sin chorrito).
  • Ajo en polvo  (Muy poco, que no queremos que repita hasta el jueves).
  • Sal  (La justa para que no sepa a castigo).
  • Queso parmesano rallado  (El toque que hace que parezca receta seria. Aunque sea del barato, suma puntos).

Al lío

  • Esta receta no te va a pedir heroicidades: todo viene casi listo y lo único que tienes que hacer es abrir, mezclar y seguir con tu vida. La ensalada ya viene montada, el pollo viene hecho y el aliño se prepara en lo que respiras hondo. Ingredientes simples, cero complicaciones y un resultado que parece más elaborado de lo que realmente es. Justo como nos gusta.
  • Mezcla los ingredientes del aliño – En un cuenco, en una taza, en lo que pilles. Remueve con lo que tengas a mano.
  • Pon la ensalada en un plato o ensaladera – Sin florituras, sin simetrías. Que caiga como caiga.
    Añade las tiras de pollo – Directas del envase al plato. Si se caen fuera, también vale.
    Echa el aliño por encima – En zigzag, en espiral, en caos absoluto. Todo sirve.
    Y ya estaría – Literalmente. No hay más pasos. Si has llegado hasta aquí, ya has cocinado.

Notas

Consejos para la supervivencia

  • Riesgo cero: No hemos encendido el fuego ni usado nada más afilado que unas tijeras de cocina (si es que las has usado). Tu integridad física y tus cejas están a salvo.
  • El entorno: Si te sientes muy cansado, puedes montar la ensalada directamente sentado en el sofá con el bol en las rodillas. La gravedad ayudará a que el aliño llegue al fondo.
  • Higiene del vago: Come directamente de la ensaladera. Un bol menos que fregar hoy es un minuto más de siesta mañana. Es matemáticas pura.
 

Variaciones (O cómo complicarte la vida si quieres)

  • Nivel Pro: Si te da pereza hasta lavar la lechuga, compra las que vienen en bolsa que dicen "lista para consumir". El aire que viene dentro de la bolsa es puro oxígeno para tu libertad.
  • El toque "Gourmet": Si te vienes arriba, añade unos picatostes o nueces que tengas por ahí perdidas. Le darán ese toque crujiente que hará que parezca que has pensado la receta durante más de 10 segundos.
  • Sustituciones: ¿No hay pollo? Mete atún de lata. ¿No hay atún? Ponle pavo fiambre. La regla de oro es: si está en la nevera y no se mueve, probablemente quede bien en esta ensalada.
 

Para hacer con ayuda (o para delegar)

  • El Pinche: Si tienes a alguien cerca, que abra él los envases y tire los plásticos al contenedor. Es la parte que requiere más psicomotricidad fina y tú estás para la "Dirección Artística".
  • Delegación total: Esta receta es tan fácil que puedes dictarla por voz desde la cama. Si la otra persona sabe distinguir entre un yogur y una mayonesa, la cena está asegurada.
  • Edad recomendada: De 5 a 105 años. Si puedes sujetar un tenedor sin quedarte dormido, estás capacitado para ejecutar este collage culinario.