Empanada casera sin cocinar absolutamente nada
Hay recetas que no se cocinan: se resuelven. Esta empanada es una de ellas.
No vienes aquí a pochar verduras, ni a cocer pollo, ni a vigilar un horno durante media hora. Vienes a montar algo digno con ingredientes que ya vienen listos para salvarte la comida.
La masa hace su trabajo, el pisto del brick hace el suyo, y el pollo ya cocinado te mira desde la bandeja como diciendo: “tranquilo, yo me encargo”. Tú solo rellenas, doblas y horneas. Y aun así, el resultado huele a casero y sabe a gloria.
Es la empanada perfecta para días flojos, pero con hambre de algo que parezca más elaborado de lo que realmente es. Una de esas recetas que engañan: parece que has invertido tiempo, cariño y técnica… cuando en realidad lo único que has invertido es tu capacidad de abrir envases sin lesionarte.
Además, tiene ese encanto de las comidas que se preparan casi solas: tú haces un par de gestos, el horno hace magia y, cuando te quieres dar cuenta, tienes delante un plato que podría pasar por receta familiar. Es el tipo de empanada que te hace sentir competente sin haber hecho prácticamente nada.
Y lo mejor es que funciona siempre. Da igual si vienes de un día largo, si no tienes ganas de pensar o si simplemente te apetece comer algo rico sin entrar en negociaciones con tu energía. Esta empanada está ahí para ti: rápida, agradecida y con cero exigencias emocionales.
EMPANADA DE POLLO CON PISTO SIN ESFUERZO
4
Personas20
minutosEmpanada de pollo con pisto
Ingredientes
Un paquete de masa para empanada, de la que ya viene estirada y lista para usar.
Un brick de fritada ya preparada, porque hoy no vas a pochar verduras ni aunque te paguen.
Una bandeja de pollo al horno ya listo (o el que más te guste, mientras no tengas que cocinarlo tú).
Queso rallado (opcional, pero siempre mejora la vida).
1 huevo para pintar y fingir profesionalidad.
Al lío
Con estos ingredientes haremos magia... lo justo para no liarla.

Precalienta el horno a 230 °C. Vamos a velocidad absurda.
Que no hay ganas, pero si prisa.Si quieres ahorrarte fregar la bandeja después, pon un papel de horno. Si no lo pones… allá tú y tus decisiones.
Extiende la masa sobre la bandeja.
Pon la fritada en una de las mitades de la masa, sin miedo y sin buscar perfección.
Coloca el pollo desmenuzado encima de la fritada, tal cual caiga.
Añade queso rallado sobre el pollo si te apetece darle alegría (totalmente opcional, pero recomendable)

Dobla la masa cubriendo el relleno, como si cerraras un libro que no piensas volver a abrir.
Sella los bordes presionando bien para que quede bien cerrada y pincha la parte superior para que respire.
Pinta con huevo para que parezca que te has esforzado más de lo que realmente te has esforzado.
Hornea 12–15 minutos a 230 °C.
Para un dorado perfecto: 2 minutos de grill al final.
Variantes rápidas
- Con un toque de orégano para efecto “pizzería”.
- Con queso cheddar para versión “fast food casera”.
- Con pisto picante si quieres fingir carácter.

