Empanadillas de pollo bechamel y queso
Cremosas por dentro, perezosas por fuera
Hay días en los que uno quiere cocinar… y otros en los que simplemente quiere comer algo sin sentirse un náufrago emocional. Estas empanadillas de pollo, bechamel y queso nacen exactamente de ahí: de la necesidad de comer rico sin tener que demostrar nada a nadie, ni siquiera a uno mismo. Son la versión culinaria de “haz lo que puedas y ya está”.
Además, tienen ese encanto de las recetas que parecen más elaboradas de lo que realmente son. Tú las sacas a la mesa con cara de “sí, claro que me he esforzado”, pero por dentro sabes que lo único que has hecho ha sido abrir paquetes y mezclar cosas en un bol. Y eso, para Don Pereza, es prácticamente alta cocina.
Lo mejor es que no requieren técnica, ni precisión, ni talento, ni paciencia. Solo requieren que tengas un horno que funcione y un mínimo de voluntad para no comerte el relleno a cucharadas antes de montar las empanadillas. Porque sí, está tan bueno que podría ser un plato en sí mismo, pero vamos a mantener las apariencias.
Así que respira hondo, acepta tu nivel de pereza actual y prepárate para una receta que te hace quedar bien sin pedirte nada a cambio. Empanadillas calentitas, crujientes y con relleno cremoso… sin dramas, sin estrés y, por supuesto, sin mucho esmero, que no vamos a un concurso de empanadillas.
Empanadillas de pollo bechamel y queso
Ingredientes
- 1 Paquete de obleas de empanadillas (porque hacer la masa sería una traición a Don Pereza)
- 1 Paquete de pollo desmenuzado ya listo para usar (si viene hecho, mejor; si no, no lo queremos)
- Queso mozzarella rallado (rallar queso a mano es deporte, y aquí no se practica)
- 1 Brick de bechamel lista para usar (la casera está muy bien… para otra vida)
- 1 Huevo (solo para pintar, no te emociones)
Al lío
- Los ingredientes de esta receta son tan simples que casi se compran solos. Nada de picar, nada de medir, nada de llorar sobre una tabla de cortar. Aquí todo viene listo para mezclar y vivir.

- Mezcla sin pensarEn un bol grande, junta el pollo desmenuzado, la bechamel y la mozzarella. Si parece cremoso, perfecto; si parece demasiado cremoso, Don Pereza te aplaude.

- Rellena las obleasPon una cucharada del relleno en cada oblea y ciérralas sin mucho esmero, que no vamos a un concurso de empanadillas. Con que no exploten en el horno, misión cumplida.

- Pinta con huevoBate el huevo y pásalo por encima. Esto es puro maquillaje culinario: da el pego y no cuesta nada.

- Al horno y a vivirHornéalas a 200 °C durante 15 minutos. Cuando estén doraditas y oliendo a triunfo fácil, ya puedes servirlas con la satisfacción de haber cocinado sin cocinar.













