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Hummus de lentejas (solo tritura)

Hummus de lentejas: pon todo junto y tritura sin remordimientos

¿Te apetece algo sano, cremoso y con nombre exótico que suene a que te has esforzado? Pues aquí tienes: hummus de lentejas. Sí, lentejas. Esas que tu abuela cocía durante horas y tú ahora conviertes en crema en 15 minutos con una batidora y cero ganas.

Este hummus es la versión perezosa del clásico de garbanzos. No hay que cocer nada (si usas lentejas ya cocidas, claro), no hay que pelar nada raro, y lo único que se ensucia es el vaso de la batidora. Y aún así, queda tan bien que puedes servirlo en una cena y fingir que sabes lo que haces.

No hay pasos, no hay drama. Solo lentejas, nueces y lo que pilles por la despensa. Lo metes todo en la batidora, le das caña y listo. Si queda espeso, un poco de agua. Si queda líquido… pues ya lo arreglaremos con pan.

¿Por qué deberías hacerlo?

Porque las lentejas tienen más proteína que tu batido de gimnasio, las nueces te hacen más listo (dicen), y porque este hummus va bien con todo: pan, verduras, wraps, crisis existenciales…

Hummus de lentejas y nueces

Transformar un aburrido bote de lentejas en un entrante de lujo en menos de 3 minutos, usando solo una batidora y el mínimo esfuerzo humano posible.
Tiempo real: 10 minutos
Nivel de ganas: 0 %
Servings: 2

Ingredientes

  • 400 gr de lentejas cocidas (sí, de bote, no te hagas el gourmet)
  • 1 1 diente de ajo (porque sin ajo no hay alma)
  • 40 gr de semillas de sésamo (o tahini, si te sientes fancy)
  • 6 nueces peladas (sí, peladas… no seas literal)
  • 1 cdta de comino molido (opcional, pero da el pego)
  • Zumo de ½ lima (o limón, o lo que no esté seco)
  • AOVE (aceite de oliva virgen extra, pero si usas el barato, tampoco pasa nada)
  • Cilantro fresco al gusto (o perejil, o nada, que tampoco es obligatorio)
  • Sal (la vida ya es bastante sosa sin ella)

Al lío

  • Tritura todos los ingredientes juntos. Ya está.
    ¿Muy espeso? Añade agua.¿Muy soso? Añade sal.¿Muy ácido? Menos lima la próxima vez.¿Muy feo? Decóralo con algo verde y finge que lo hiciste a propósito.
    Sírvelo con lo que tengas a mano: pan, zanahorias, cucharas, dedos… no juzgamos.
  • Ponlo en un plato como caiga, cometelo, y sigue con tu vida

Notas

Consejos para la supervivencia

  • El seguro de vida: Al usar lentejas de bote ya cocidas, te ahorras el drama de que se te queden duras o se te quemen. El bote es tu amigo, solo asegúrate de enjuagarlas bien para quitarles ese «caldo» viscoso.
  • El poder del chorrito: Si la batidora empieza a hacer ruidos raros y el hummus parece cemento, no sufras. Echa agua, aceite o un poco de caldo poco a poco. Paciencia cero, resultados cien.
  • Triturado selectivo: ¿Te da pereza que quede perfecto? Déjalo con tropezones. Diles que es un hummus «rústico» o «estilo artesanal». Cuela perfectamente.
 

Variaciones (O cómo complicarte la vida si quieres)

  • Nivel Pro (Cero fregar): Si vas a comértelo tú solo viendo una serie, no ensucies un bol bonito. Sirve el hummus directamente en un tupper o, si eres un vago de élite, cómelo directamente del vaso de la batidora.
  • El sustituto rebelde: ¿No tienes nueces? Usa pipas, almendras, avellanas o incluso un poco de mantequilla de cacahuete. El sabor cambia, pero la cremosidad se mantiene y tú te ahorras bajar al súper.
  • El toque «Vago-Luxe»: Espolvorea un poco de pimentón y un chorro generoso de aceite de oliva por encima. Parece un plato de restaurante de 15€ y tú solo has apretado un botón.
 

Para hacer con ayuda (o para delegar)

  • El Pinche: Dale a alguien los palitos de zanahoria o el pan y que se encargue de cortarlos. Es la parte aburrida y la que requiere usar un cuchillo. Tú ya has hecho el «esfuerzo mental» de la receta.
  • La logística: Es la receta perfecta para que los niños «cocinen». Solo tienen que echar cosas al vaso y darle al botón. Se lo pasan bomba y tú vigilas desde el sofá con un ojo abierto.
  • Edad recomendada: Cualquiera que sepa apretar un botón sin miedo. Si pueden encender la tele, pueden hacer este hummus.

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