NIvel Cocina Flan vago al microondas

Flan vago al microondas

Introducción a la receta, sin ganas pero con mucha verdad

A veces uno no busca un postre: busca paz mental en formato comestible, y no apetece cocinar. Ni fregar. Ni pensar. Ni existir más allá de lo estrictamente necesario para no convertirse en planta de interior. Y aun así, el cuerpo pide algo dulce, reconfortante, algo que te abrace por dentro sin exigir esfuerzo a cambio. Ahí es donde entra este flan: el héroe silencioso de las noches perezosas, el salvavidas de los antojos repentinos, el postre que te mira y te dice “tranqui, yo me encargo”.

Porque seamos sinceros: hacer un flan tradicional implica ollas, baño maría, tiempos exactos, paciencia… y tú no estás para eso. Tú estás para sobrevivir al día, darte un capricho y sentir que, aunque no tengas ganas de nada, sigues siendo capaz de crear magia comestible con un microondas y una taza. Y eso, amigo mío, es poder.

Este flan es la prueba definitiva de que la cocina no tiene por qué ser un ritual sagrado. Puede ser un acto de pura comodidad, un gesto de cariño hacia ti mismo, un “me lo merezco” sin justificaciones. No requiere técnica, ni precisión, ni motivación. Solo un huevo, un poco de leche y la voluntad mínima indispensable para mezclar cosas en un recipiente. El resto lo hace el microondas, ese electrodoméstico infravalorado que, en Cocina Sin Ganas, es prácticamente un dios.

Así que respira hondo, suelta el estrés, deja la culpa en la puerta y prepárate para disfrutar de un flan que no solo está rico: también te recuerda que no hace falta ser chef para darte un capricho digno. Basta con tener hambre, pereza y un microondas que funcione.

¿Listo para sentirte un genio sin mover un dedo más de lo necesario? Vamos allá.

Flan de huevo al microondas

Raciones

1 huevo

por persona
Tiempo real

15

minutos
Nivel de ganas0%

Ingredientes

  • 1 huevo (por persona)
    El héroe de la receta. Si está frío, da igual; si está a punto de caducar, mejor: reciclaje emocional.

  • 125 ml de leche por cada huevo (puede ser vegetal)
    La que tengas. Si es vegetal, te sentirás saludable aunque estés haciendo flan a las 23:47.

  • 2 cucharadas de azúcar por cada huevo
    Si te pasas, nadie te va a juzgar. Si te quedas corto, tampoco.

  • Caramelo líquido (de bote o casero)
    De bote, obviamente. Si lo haces casero, esta receta deja de ser sin ganas.

  • Un chorrito de esencia de vainilla (opcional pero recomendable)
    El perfume caro del flan. Sin esto también sale, pero con esto huele a que sabes cocinar.

Al lío

  • Caramelo al fondo.
    Pon un poco de caramelo en el fondo de una taza o cuenco apto para microondas.
    Tip sin ganas: si te pasas con el caramelo, no es un error, es una decisión de vida.

  • Mezcla sin entusiasmo.
    Bate el huevo, añade la leche y el azúcar.
    Importante: no te emociones batiendo. Esto no es un bizcocho, es un flan minimalista. Mezcla y ya.

  • Vierte la mezcla.
    Echa todo sobre el caramelo.
    Si salpica: lo limpias luego… o no. Total, nadie mira dentro del microondas.

  • Microondas: tu chef interno.
    Cocina a potencia media (600 W) durante 2 minutos.
    • Si sigue líquido, añade tandas de 30 segundos.
    • Debe quedar cuajado pero tembloroso, como tú un lunes por la mañana.

  • Enfriado obligatorio.
    Déjalo enfriar y luego mételo en la nevera mínimo 1 hora.
    Sí, hay que esperar. Sí, duele. Sí, merece la pena.

  • Momento de la verdad.
    • Desmolda si quieres postureo, foto para redes o impresionar a alguien.
    • Cómelo directamente de la taza si eres fiel a la filosofía Cocina Sin Ganas.
    Con cuchara y orgullo, que para eso lo has hecho tú.

    Flan de huevo-2

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