¿Por qué este cheesecake te va a reconciliar con la vida?
Porque hay postres que requieren paciencia, precisión y un máster en repostería… y luego está este cheesecake, que solo pide un bol, un poco de dignidad y la energía justa para mover una cuchara. Es el tipo de receta que te hace sentir que podrías tener un canal de cocina, pero sin tener que aprender a usar una manga pastelera ni montar claras a punto de nieve. Este cheesecake es la prueba viviente de que se puede comer algo espectacular sin tener que montar claras, sin triturar galletas y sin invocar a ningún espíritu pastelero. Es un abrazo cremoso en forma de receta, pensado para esos días en los que quieres algo rico, pero tu energía está en modo ahorro extremo.
Además, tiene ese encanto de los postres que se hacen en un bol y sin pensar demasiado. Mezclas, viertes, horneas y listo. No hay base, no hay complicaciones, no hay drama. Y aun así, cuando lo sacas del horno, parece que lo ha hecho alguien que sabe lo que hace. Es el tipo de receta que te hace sentir competente sin exigirte absolutamente nada a cambio.
Y si encima lo coronas con frutos rojos o un chorrito de mermelada, ya es directamente pornografía pastelera. Un cheesecake suave, ligero, cremoso y con cero estrés. Perfecto para sorprender, para merendar o para comértelo a cucharadas mientras ves una serie y te preguntas por qué no lo habías hecho antes.
Cheesecake exprés para gente ocupada (o perezosa)
4
Personas25
minutosIngredientes
250 g de yogur griego, del espeso, del que parece que ya viene hecho con cariño por ti.
2 cucharadas de queso crema, el que tengas en la nevera, aunque esté mirando raro.
3 o 4 huevos, según el tamaño y según lo que te dé la vida hoy.
3 cucharadas de miel, para endulzar sin tener que sacar la báscula.
3 cucharadas de maicena, la magia blanca que lo deja todo cuajado sin esfuerzo.
Frutos rojos (fresas, arándanos...), los que encuentres o los que no se hayan muerto en tu nevera.
Al lío
En la foto verás yogur griego, huevos, queso crema, maicena y miel.
Sí, eso es todo. Cinco cosas, cero drama.
Si hoy tus ganas están en modo ahorro energético, esta receta es tu aliada: pocos ingredientes, cero complicaciones y un resultado que parece que te has esforzado… aunque tú y yo sabemos la verdad.
Añade todos los ingredientes (menos los frutos rojos) a un bol.
Mezcla con energía, como si estuvieras batiendo tus frustraciones, hasta que quede una crema suave y sin grumos.
Y si tus ganas están de vacaciones permanentes, usa la batidora sin remordimientos: nadie te va a juzgar, y desde luego la tarta no va a chivarse.Vierte la mezcla en un molde de unos 20 cm, apto para horno o airfryer, sin preocuparte demasiado por la perfección.
Añade los frutos rojos por encima, como quien lanza confeti en una fiesta improvisada.

Hornea a 170 °C durante 20 minutos, tiempo perfecto para no hacer absolutamente nada productivo.
Saca el cheesecake y deja que se enfríe, que él también necesita un momento para procesar lo que acaba de pasar.
Si hoy te sientes gourmet, decóralo con mermelada de fresa y más frutos rojos. Si no, también está perfecto: aquí nadie viene a juzgar.




