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Cuscus con pollo y verduras

Para esos días en los que abrir la nevera ya cuenta como ejercicio cardiovascular.
Tiempo real: 25 minutos
Nivel de ganas: 40%

Ingredientes

  • 1 Bandeja de pollo y verduras ya preparada (sí, la del súper que te salva la vida)
  • 1 Vaso de cucús por persona (unos 200 g, pero no hace falta pesar)
  • La misma cantidad de caldo de pollo o verduras que de cuscus (el que tengas, incluso de brick)
  • 1 nuez De mantequilla (del tamaño de tu buena voluntad ese día)
  • Sal al gusto (sin dramas, sin excesos) 

Al lío

  • Sofríe el pollo y las verduras. 
    Calienta una sartén con un chorrito de aceite y saltea la bandeja de pollo y verduras hasta que estén doraditos y huela a comida de verdad.
  • Calienta el caldo.
    En un cazo aparte, pon a calentar los 250 ml de caldo de pollo o verduras. No hace falta que hierva, solo que esté bien caliente.
    Hidrata el cucús.
    Coloca el cucús en un bol grande. Añade el caldo caliente, una pizca de sal y tapa con un paño limpio. Déjalo reposar 5 minutos sin tocarlo. Ni se te ocurra remover.
  • Añade la mantequilla y suelta el cucús.
    Pasado el tiempo, incorpora la nuez de mantequilla y remueve con un tenedor para separar los granos. Aquí es donde el cucús se vuelve esponjoso y feliz.
  • Mezcla y sirve.
    Junta el cucús con el pollo y las verduras. Remueve con cariño, sirve en un plato bonito (o no) y disfruta sin remordimientos.

Notas

 

Manual de Supervivencia para un Cuscús sin Complicaciones

 
Estado emocional recomendado: Perfecto para días en los que abrir una bandeja de pollo y verduras ya te parece un logro vital. Si hoy no estás para cortar nada, esta receta te abraza sin pedir explicaciones.
Zona de trabajo: Una sartén, un bol y tu dignidad. Nada de picar cebolla, nada de llorar, nada de técnicas que suenan a examen de cocina.
Expectativa realista: No vas a hacer un plato digno de un chef marroquí. Vas a hacer algo rico, rápido y que no te roba energía vital. Y eso ya es ganar.

Atajos Oficiales del Vago Cocinillas

 
Bandeja de pollo y verduras del súper: Tu salvavidas. Tu héroe. Tu excusa perfecta para no cortar absolutamente nada.
Cuscús: El carbohidrato más agradecido del planeta. Se hace solo. Tú solo miras.
Caldo de brick: No hace falta que hierva. No hace falta que sea casero. No hace falta nada, en realidad.
Mantequilla: La magia que convierte el cuscús en algo esponjoso y feliz. Ojalá tú igual.

Delegación, Excusas y Otros Recursos

 
El ayudante ideal: Alguien que pueda remover el cuscús sin convertirlo en cemento. No pedimos más.
Cómo escaquearte con estilo: Di “yo controlo el punto del cuscús”. Controlar = mirar el bol y asentir como si supieras.
Perfil recomendado: Personas que quieren comer bien sin cocinar de verdad. Perfecto para quienes creen que hidratar cuscús ya es suficiente esfuerzo por hoy.