Para quienes creen que cocinar es abrir armarios y hacer ruido con utensilios.
Aquí ya hay movimiento. No mucho, pero lo justo para que parezca que hiciste algo. Se requiere levantarse del sofá, abrir al menos un armario, y usar un utensilio que no sea la cuchara del yogur. Si hay sartén involucrada, ya estás en territorio serio.
Ejemplos de hazañas nivel cocina:
Pasta con tomate (de bote, obvio)
Tortilla francesa sin aspiraciones
Arroz con algo encima (lo que sea, mientras tape el arroz)
Salteado de verduras que no se saltean solas
Recomendación del chef: Finge que estás improvisando. Di cosas como “esto lo aprendí en un viaje” o “es una receta de mi abuela” aunque tu abuela solo cocinaba café.
Albóndigas doradas, salsa con actitud y cero ganas involucradas. El perejil es opcional, el pego es obligatorio.
Arroz negro sin postureo. En la foto no se ven los ingredientes, pero créeme: estaban congelados, envasados y listos para triunfar sin esfuerzo.
Huevos a la flamenca sin barro ni vergüenza: todo lo que necesitas está en el microondas… y en tu capacidad de no complicarte.
Parece gourmet, pero se hizo en pijama. Melón, jamón y cero ganas: la trinidad del verano sin esfuerzo
Paciencia, que me pesa la pereza. Mientras tanto puedes mirar el índice pinchando en la imágen.
Paciencia, que me pesa la pereza. Mientras tanto puedes mirar el índice pinchando en la imágen.
