¿Cansado de ver recetas que parecen tesis doctorales? Aquí cocinamos con lo mínimo, lo justo y lo necesario. Si tu motivación está en modo avión, esta web es tu pista de aterrizaje.
– Recetas sin esfuerzo
– Menos de 30 minutos
– Cero complicaciones
Porque comer bien no debería requerir ganas. Ni cuchillos. Ni dignidad.
Recetas Express: Comer sin sudar
Aquí no hay mise en place ni maridajes. Solo comida que se hace rápido, sin llorar y sin ensuciar más de un plato.
– Tostadas con lo que haya
– Arroz con lo que sobró ayer
– Pasta sin drama (ni salsa casera)
– Ensalada de supervivencia: lechuga + algo más
Si puedes abrir la nevera, puedes cocinar esto.
Modo “Solo tengo esto”
¿Tienes una lata de maíz, pan duro y un yogur caducado? No te preocupes.
Introduce en el buscador lo que tienes y te damos una receta que no te hará llorar.
Algoritmo de vagancia activado.
Resultado: Tostada de pan duro con maíz y yogur (opcional, pero ya está abierto).
Ranking de Pereza
Cada receta tiene su nivel de vagancia.
🟢 Nivel Sofá Si tu cuerpo es uno con el sofá y el esfuerzo máximo es abrir un yogur, este es tu momento. Ejemplo: Yogur con cereales.
🟡 Nivel Cocina Requiere abrir armarios, usar utensilios y fingir que cocinas. Ejemplo: Pasta con tomate.
🔴 Nivel Héroe Aquí ya hay fuego, hay que lavar algo y probablemente sudar. Pero sigue siendo una versión vaga. Ejemplo: Tortilla de patatas (versión vaga).
Y también cada receta viene acompañada de un nivel de ganas, porque no todos los días tenemos la misma energía, ni la misma paciencia, ni las mismas ganas de fregar. Este sistema te permite saber, de un vistazo, cuánta implicación real exige cada plato.
• 0% ganas → Recetas que prácticamente se hacen solas.
Para esos días en los que abrir un envase ya te parece un logro personal.• 20% ganas → Requieren un mínimo de acción humana.
Montar, mezclar, meter al horno… lo justo para sentirte funcional sin sufrir.• 40% ganas → Para días en los que te sorprendes a ti mismo teniendo energía.
Siguen siendo recetas fáciles, pero ya implican mover un par de músculos y tomar decisiones básicas.
Este sistema no juzga: solo te acompaña. Tú eliges tu nivel de ganas, y la receta se adapta a ti, no al revés.
