No soy chef, ni pretendo serlo. Soy de los que abren la nevera con cero inspiración y piensan: “¿qué puedo hacer con esto sin sudar demasiado?”. Así nació Cocina Sin Ganas: una web para los que tienen hambre pero pocas ganas, para los que llegan tarde del trabajo, para los que prefieren el sofá a la encimera y para los que creen que cocinar debería ser más fácil que montar un mueble de Ikea.
Aquí no encontrarás recetas dignas de estrellas Michelin, ni técnicas imposibles. Lo que sí encontrarás son platos rápidos, sencillos y honestos: tortillas sin batir, ensaladas que son básicamente abrir una lata, postres que se montan solos si les miras con cariño. Porque cocinar no siempre es pasión ni arte… a veces es pura supervivencia.
¿Por qué esta web? Porque sé que no todos tenemos tiempo, ganas o paciencia para seguir recetas kilométricas. Porque la cocina también puede ser un refugio sin pretensiones, un lugar donde lo importante no es la presentación, sino llenar el estómago y, de paso, reírnos un poco de nuestra propia pereza.
Si te reconoces en todo esto, estás en tu sitio. Ponte cómodo, abre la nevera sin expectativas y déjate guiar por el arte milenario de hacer lo mínimo indispensable. Tu estómago lo agradecerá. Tu ego… probablemente no.
