Nivel Cocina

Para quienes creen que cocinar es abrir armarios y hacer ruido con utensilios.

Aquí ya hay movimiento. No mucho, pero lo justo para que parezca que hiciste algo. Se requiere levantarse del sofá, abrir al menos un armario, y usar un utensilio que no sea la cuchara del yogur. Si hay sartén involucrada, ya estás en territorio serio.

Ejemplos de hazañas nivel cocina:

  • Pasta con tomate (de bote, obvio)

  • Tortilla francesa sin aspiraciones

  • Arroz con algo encima (lo que sea, mientras tape el arroz)

  • Salteado de verduras que no se saltean solas

Recomendación del chef: Finge que estás improvisando. Di cosas como “esto lo aprendí en un viaje” o “es una receta de mi abuela” aunque tu abuela solo cocinaba café.

Albóndigas doradas, salsa con actitud y cero ganas involucradas. El perejil es opcional, el pego es obligatorio.

Arroz negro sin postureo. En la foto no se ven los ingredientes, pero créeme: estaban congelados, envasados y listos para triunfar sin esfuerzo.

La empanada que se monta sola y queda como si hubieras tenido ganas.
La prueba definitiva de que con ingredientes ya hechos también se puede ser feliz.

Flan al microondas: cero esfuerzo, máximo premio. Si tiembla, está perfecto; si no, también.

Huevos a la flamenca sin barro ni vergüenza: todo lo que necesitas está en el microondas… y en tu capacidad de no complicarte.

Un kebab casero tan sencillo que da risa… hasta que lo pruebas y te das cuenta de que está mejor que el de la esquina. Patatas, salsa y cero ganas: la santísima trinidad del hambre urgente.

Cuando cocinar es demasiado, esta lasaña te salva: placas mágicas, boloñesa de bote y queso por encima. Monta, calienta y finge que te has esforzado.

Milanesas nivel: no he sudado ni un poco, y aun así parecen hechas por alguien que sí tenía ganas.

Este risotto de setas es la prueba de que la pereza, bien gestionada, da resultados espectaculares. Ni fogones, ni estrés, ni postureo: solo tú, un bol y un microondas haciendo el milagro.

Refrescante, rápida y con ese toque de jamón que convierte cualquier día tonto en un día decente. La receta perfecta para cuando quieres comer bien sin despeinarte.

La tortilla que no exige nada: ni freír, ni batir, ni justificarte. Solo aparece en tu plato con la misma facilidad con la que tú decides no complicarte la vida. Una porción honesta, rápida y sin épica, perfecta para esos días en los que cocinar es un trámite y comer es la verdadera prioridad.

La cocina está trabajando… yo no tanto. Dame un ratito y te dejo otra receta facilona lista para presumir sin mover un dedo.

La cocina está trabajando… yo no tanto. Dame un ratito y te dejo otra receta facilona lista para presumir sin mover un dedo.

La cocina está trabajando… yo no tanto. Dame un ratito y te dejo otra receta facilona lista para presumir sin mover un dedo.

La cocina está trabajando… yo no tanto. Dame un ratito y te dejo otra receta facilona lista para presumir sin mover un dedo.